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Vivir con riesgo de linfedema: prevenir, cuidar, prevenir, cuidar, prevenir, cuidar….

¡Hola chicas!

Hoy os hablo de linfedema: esa palabreja que no has oído jamás en tu vida y de repente pasa a formar parte de ella sin pedir ningún permiso.

Ya sabéis que os hablo desde mi experiencia y por eso he titulado esta entrada Vivir con riesgo de linfedema…, porque yo no tengo linfedema, peeeero tampoco tengo ganglios. Mi “protocolo médico” dijo ¡ganglios fuera! yo imagino el grito a lo Mazinger Z y ¡hala! ni prueba de ganglio centinela, ni tontadas… a saco.

Total, que con el aturullamiento que llevas cuando te diagnostican, ni te enteras de la fiesta en la que te estás metiendo, allá se quedaron mis ganglios junto a mi teti. Por cierto: TODOS SANOS, que sí, muy contenta con la noticia, pero al tiempo me entró una mala leche… porque vamos a ver… ¿que costaba hacer la pruebita de marras? Que una cosa es quedarse sin un ganglio – o 2 o 3 en mi caso – y otra ¡quedarse sin ninguno! ¡que me quitaron veintitantos!

En fin, al lío, que me voy por las ramas. Qué es el linfedema lo explican estupendamente en un montón de sitios, por ejemplo aquí. Para no iniciados en este apasionante mundo, quedaros con la idea de que el brazo no drena bien uno de los liquidillos que tenemos por el cuerpo, la linfa, y se hincha hasta no poder utilizar la misma talla de chaqueta (pongamos la 38 por ejemplo) en ambos brazos, ya que al brazo afectado a lo mejor lo que le hace falta es una 42.

La cosa no se queda ahí, porque aparte del tema estético, el linfedema trae asociadas otro tipo de molestias, que no son nada apetecibles, como por ejemplo perder movilidad y otras que os ahorro, pero si tenéis curiosidad también podéis consultarlas aquí.

En definitiva: que no es ninguna broma. Cuando te cuentan esta historia te sueltan básicamente dos lindezas:

  • Que el linfedema puede aparecer a lo largo de tu vida, en cualquier momento a partir de la operación una que tiene pensado vivir hasta los 100 por lo menos, pues claro… este tema lo ve como una carrera a largo plazo.
  • Que es irreversible: si aparece se puede mejorar, pero no se cura acojona eeeh? da miedito eeeh?

Total que yo me desperté de la anestesia y lo primero que hice fue el mirar mi brazo a ver si seguía igual check 1 – Ok!, lo segundo abrir y cerrar el puño, a ver si seguía obediente check 2 – Ok! y lo tercero levantar mi brazo derecho sobre la cabeza y tocarme la oreja izquierda tengo una que amiga tardó 2 años de rehabilitación en poder hacer esto después de la operación y yo estaba a-co-jo-na-da. Check 3 – Ok!

Así que con esto me quedé feliz cual perdiz y dediqué el resto del tiempo que estuve en reanimación a darle la lata a las enfermeras para que me dieran palitos de limón y a preguntarles cuando me subían a la habitación …una joyita de enferma soy 😀 .

Después de esto os imaginaréis que puse todo de mi parte para recuperar la poca movilidad que había perdido del brazo porque sí, tuve suerte, pero algo de movilidad perdí, y comencé a hacer los ejercicios que me habían aconsejado desde el primer momento.

Os cuento lo que hice que por ahora me ha funcionado estupendamente y ¡espero que siga así! por si os sirve de ayuda:

 1. Empezar a hacer los ejercicios de prevención del linfedema desde el primer día.

Sí, sí: desde el primer día. Me encontraba bien, podía mover el brazo casi al 90%, no me molestaba la cicatriz… ¿para que esperar? Desde el primer día comencé con mis ejercicios de rehabilitación para desesperación de mi madre, te quiero mami 😘

 2. Hacer todos los días los ejercicios de prevención del linfedema que me recomendaron.

No me salté ni uno. Son ejercicios muy sencillos (al final os dejo un enlace a ellos) que tardas en hacerlos 5-10 minutos de reloj como muchísimo. Así que todos los días los hacía, al principio 3 o 4 veces al día mañana, mediodía, media tarde, noche… luego según fue pasando el tiempo menos, pero aún así un par de veces al día caían.

 3. Cuidar el brazo con mimo.

En mi caso esto significa: nada de pincharme ni tomar la tensión en ese brazo, cuidado con cortes y quemaduras, intentar no dormir encima de él esto me cuesta más y mantenerlo elevado siempre que estoy tirada sentada en el sofá.

 4. Si noto algo extraño en el brazo: ¡retomar lo olvidado!

Llevo 4 años y pico operada ¡claro que me olvido a veces del brazo y de toda esta historia! Especialmente si no me da problemas. Peeeero si un día lo noto un poco tonto, o adormecido, o un poco más hinchado, o me doy un golpe, o me voy a la sauna que no debería, pero de vez en cuando no puedo evitarlo, me encanta y un par de veces al año siempre cae retomo otra vez las buenas costumbres al instante.

 5. ¿Qué significa ‘retomo las buenas costumbres al instante’?

Que si estoy por ahí no espero a llegar a mi casa para hacer los ejercicios. ¿Estoy en mi casa? los hago ya mismo. ¿Estoy en cualquier otro sitio o con amiguetes? Me voy al baño más cercano y hago mis ejercicios en 5 minutitos tranquilamente.

Porque chicas, un truqui que me vino muy bien para ser constante con los ejercicios: hacedlos cada vez que vayáis al baño. Vais a ir unas cuantas veces a lo largo del día, pues alargáis la visita unos minutillos y tenéis vuestra tablita hecha discretamente.

 6. Masajes.

Benditos sean. No me refiero solo a masajes de drenaje linfático, sino a masajes de espalda o del cuerpo en general. Todos los “nudos” que descontracture un buen masajista van ayudar a que la linfa se mueva mejor por el cuerpo, y eso incluye el brazo: si tu espalda está bien, tu brazo va a estar mejor.

 7. Automasajes.

Si noto el brazo raro, mi primer movimiento instintivo es levantarlo y masajearlo manteniéndolo en alto desde la muñeca hasta el hombro: cojo suavemente la muñeca con la otra mano, aprieto un poco, arrastro la mano hasta el hombro y vuelta a empezar. Siempre en ese sentido: muñeca > hombro. Repito el movimiento desde la muñeca unas cuantas veces y desde el codo hasta el hombro otras tantas. Siempre noto algo de alivio, que seguro que es psicológico más que otra cosa, pero a mi me ayuda y todo lo que me ayuda es bien.

 8. Usar mangas de compresión o manguitos de linfedema.

Utilizo las mangas de forma preventiva y ocasional, no las uso todos los días ni mucho menos, ya os digo que no he desarrollado linfedema. ¿Cuándo las utilizo? Sobre todo los días de mucho calor que a mi brazo no le gustan nada, y cuando vuelo, porque en los aviones también suelo notar raro el brazo.

Tengo un par de mangas de compresión monérrimas por supuesto, que las pongo super a gusto y que hacen que mi brazo y yo nos sintamos mejor.

Si estás buscando un manguito de linfedema bonito, en Xubra tenemos mangas de linfedema muy chulas y mi favorita sin duda es la Lotus Dragon Tattoo 😀

 9. Utilizar el sentido común.

No hacer el bruto, cuidar el brazo en general y dedicarle una atención especial cuando la pide. Hago deporte: algo de pesas, algo de flexiones, de todo un poco cuando toca y sin complejos, pero siempre atenta 1000% a lo que me dice el brazo. Y a la primera protesta paro. Punto. Lo tengo clarísimo. No fuerces el brazo nunca, si se queja, escúchale.

Aquí os dejo la Guía del Linfedema – Prevención y Tratamiento de la AECC donde podéis consultar qué es el linfedema, qué síntomas tiene, cómo se previene, qué ejercicios se pueden hacer y otros consejos para prevenir o tratar el linfedema si ya se ha desarrollado.

¿Tienes linfedema? ¿Vives con riesgo de linfedema? ¿Qué haces para prevenirlo o tratarlo? ¡Comparte! Siempre aprendo cosas nuevas de tu experiencia y puede ayudar a otras chicas que estén en tu mismo caso 😀 . Gracias por leer y ¡animaros a comentar!

Enamorada profundamente de Xubra. En otros momentos fui pedagoga, educadora social, informática, gestora de proyectos... Me encanta viajar, leer y bailar y creo firmemente que ¡la vida es sexy! ;)

Published by

Paula

Enamorada profundamente de Xubra. En otros momentos fui pedagoga, educadora social, informática, gestora de proyectos... Me encanta viajar, leer y bailar y creo firmemente que ¡la vida es sexy! ;)

2 thoughts on “Vivir con riesgo de linfedema: prevenir, cuidar, prevenir, cuidar, prevenir, cuidar….”

  1. Hola, me podrías enviar los ejercicios que practicas para prevenir el linfedema y aliviar el brazo????
    También estoy operada hace 5 años, mastectomizada y puesta la prótesis y vaciado axilar.
    Cuido mucho el brazo tengo pánico a sufrir linfedema.
    Muchas gracias y besitos desde Estepona

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